Loteo Municipal, la gran apuesta de Marcos Ferrer para abrir el año legislativo

Loteo Serendín: Ferrer advierte que no habrá 'regalos' y que el pago de los vecinos financiará futuras tierras.

RÍO TERCERO / LOTEO / En una entrevista exclusiva y en un movimiento que busca sacudir el mercado de tierras en Río Tercero, el intendente Marcos Ferrer anunció el lanzamiento de un loteo municipal que promete ser la válvula de escape para la asfixiante clase media. Sin embargo, el mensaje fue letalmente claro: “Acá no se regala nada”.

NOTA POR YOU TUBE

El fin del «viva la pepa» inmobiliario

Lejos del asistencialismo tradicional, Ferrer delineó un plan con reglas de hierro. El municipio no solo busca facilitar el acceso a la vivienda, sino también sanear sus propias arcas y reinvertir. La estrategia es clara:

  • Cero Escritura sin pago total: Nadie será dueño formal hasta que el último centavo esté sobre la mesa. Una medida que busca evitar la morosidad crónica de los planes públicos.

  • El «Fondo de Tierras»: El dinero recaudado no irá a gastos corrientes, sino a un fondo específico para comprar más campo. El objetivo: un ciclo infinito de expansión urbana municipal.

¿A quién beneficiará realmente?

El intendente puso el ojo en la clase media trabajadora. Ese sector que tiene «el auto o la moto» pero que queda fuera del crédito bancario y es devorado por los precios del mercado privado. Ferrer busca intervenir en el mercado para bajar el copete a los desarrollistas privados, ofreciendo lotes con servicios (agua, luz, infraestructura) a «precios razonables» pero que cubran el costo de desarrollo.

«No vamos a permitir que ningún ‘vivo’ se quede con varios lotes o intente vulnerar el proceso», sentenció Ferrer, anticipando que habrá cláusulas de intransferibilidad para evitar la especulación.

El desafío de la logística

El escenario elegido es el histórico Campo de Serendín, una zona estratégica entre barrio Magnasco y la Cooperativa. Si bien el proyecto es «técnicamente viable», el desafío será la negociación con la Cooperativa por el costo de los servicios, una pulseada que determinará si el precio final del lote será realmente accesible o un «salvavidas de plomo».

Lo que falta saber: La letra chica del sorteo

Aunque la decisión política está tomada, queda pendiente el armado del Instituto de la Vivienda y, sobre todo, los criterios de selección. ¿Será un sorteo puro o habrá un sistema de puntaje por necesidad y capacidad de pago? La transparencia en este punto será lo que defina si este proyecto es una solución habitacional histórica o una promesa de campaña adelantada.

NOTA DE OPINIÓN / POR JUSTO DAGORRET

La reciente confirmación del intendente Marcos Ferrer sobre el avance del loteo municipal en el Campo de Serendín no es solo un anuncio de obra pública; es una declaración de principios sobre cómo debe intervenir el Estado en un mercado inmobiliario local que, durante años, ha mantenido los precios por las nubes y las oportunidades por el suelo.

El mayor beneficio de esta medida es el reconocimiento de un sector olvidado: la clase media. Aquellos que tienen un trabajo en blanco, un vehículo y quizás algunos ahorros, pero que son «demasiado ricos» para un subsidio y «demasiado pobres» para un crédito hipotecario privado.

El beneficio real: Al ofrecer lotes a «costo razonable» (que cubran la infraestructura pero no busquen la ganancia desmedida), el Municipio actúa como un ancla de precios, obligando al sector privado a revisar sus márgenes si no quiere quedar fuera de juego.

Ferrer ha sido tajante: “No se regala nada”. A simple vista, parece una frase dura, pero encierra el beneficio más sustentable del proyecto: la creación de un Banco de Tierras.

Finalmente hay que decir que el beneficio geográfico no es menor. El desarrollo en la zona entre barrio Magnasco y la Cooperativa implica unir sectores de la ciudad que hoy están desconectados por «vacíos urbanos» y garantizar que el vecino compre «un pedazo de tierra», un lote digno con agua y luz, evitando las futuras barriadas con carencias estructurales.

El beneficio final dependerá de la ejecución. La promesa de cláusulas de intransferibilidad es la única vacuna contra los especuladores que compran barato al Estado para vender caro al privado meses después. Si el sorteo es transparente y el control es férreo, Río Tercero podría estar fundando un modelo de crecimiento donde el esfuerzo del vecino y la gestión del Estado finalmente caminan de la mano.

En conclusión, el beneficio no es solo el terreno; es la esperanza de previsibilidad. En una Argentina donde nada se sabe, tener un plan claro para pagar tu lote es, quizás, el mayor lujo que se le puede ofrecer a un trabajador.

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