
En los últimos días, la ciudad de Río Tercero ha sido testigo de un espectáculo que poco tiene que ver con el bienestar de sus ciudadanos y mucho con la lógica de la "grieta" política.
La salud pública, ese pilar que debería estar resguardado de cualquier contienda electoral, quedó en el centro de un fuego cruzado de declaraciones que, lejos de sumar, solo generan confusión y malestar en la comunidad.






















