JUDICIALES / La noticia que sacudió en las últimas horas a Río Tercero encendió una alarma que ya no se puede postergar ni minimizar: la presunta alteración de imágenes de alumnas mediante inteligencia artificial para su difusión en grupos de mensajería.
Lo que para algunos jóvenes pudo haber comenzado bajo la falsa excusa de una «broma pesada» o una simple travesura tecnológica, constituye un ataque directo a la intimidad, a la dignidad y a los derechos de niñas y adolescentes.