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Negocio clandestino a cielo abierto: transforman cavas de una cantera en un basural ilegal

AMBIENTE /  En lugar de remediar el suelo, usan las fosas para descargar basura urbana e industrial. Volquetes a toda hora, fuego, personas revolviendo entre el humo y palas mecánicas tapando los residuos de noche. La denuncia duerme en los despachos oficiales mientras los vecinos conviven con un foco infeccioso sin control.

El negocio parece redondo y la impunidad, absoluta: una empresa con la obligación legal de remediar y rellenar técnicamente el terreno tras la extracción de áridos, y privados que encontraron el lugar ideal para deshacerse de toneladas de basura sin pagar disposición final.

Frente a la cantera de Áridos S.A., sobre el camino rural del sector limítrofe entre Río Tercero y Almafuerte, el movimiento no frena nunca. Pero lo que ingresa no es tierra fértil ni escombros limpios: es basura cruda, sin clasificar y al margen de toda normativa ambiental.

La postal diaria es indignante y peligrosa: camiones y volquetes entrando y saliendo a cualquier hora del día, personas revolviendo los desechos entre columnas de humo tóxico y quemas permanentes que intoxican a quienes viven y transitan por la zona.

Como si se tratara de un plan sistemático para encubrir el delito ambiental, la maniobra se completa al caer la noche: maquinaria pesada y palas mecánicas compactan y sepultan los desperdicios en las profundidades de las cavas, enterrando toneladas de contaminación que amenazan directamente las napas subterráneas. Una bomba de tiempo ecológica que lleva más de un año funcionando a la vista de todos.

Saben, denuncian... pero nadie frena las máquinas

La mirada institucional agrava aún más el cuadro. El foco contaminante no está oculto ni es desconocido: las áreas de Ambiente de Almafuerte y de Río Tercero están al tanto.

De hecho, el propio director de Economía Circular de la Municipalidad de Río Tercero, Ángel Matías Berrino, constató personalmente el desastre y radicó una denuncia formal ante la Policía Ambiental de la Provincia (Actuación D-00049529, radicada el 9 de octubre de 2026). El propio expediente oficial desnuda la maniobra con crudeza:

“Se observa y se constató el volcamiento de residuos mixtos, inertes y RSU sobre las cárcavas de la cantera Boeris, emplazadas en el límite del ejido de nuestra ciudad y la localidad de Almafuerte. Dicha cantera posee parte de su predio en territorio de Río Tercero y parte en territorio de Almafuerte. El volcamiento se produce en territorio de Almafuerte. El volcamiento lo realizan las empresas de volquetes que cargan material y descargan los residuos, generándose un basural a cielo abierto”.

Ubicado con precisión milimétrica en las coordenadas -32.16750269, -64.19921456, en Pedanía Salto, el predio sigue recibiendo camiones como si nada hubiera pasado.

La cómoda excusa de la "zona gris"

¿Por qué nadie clausura? ¿Por qué la Policía Ambiental no frena a los camiones en el camino de acceso? La respuesta parece esconderse detrás de la burocracia y la conveniencia de los límites territoriales. Al tratarse de un predio partido entre dos jurisdicciones, los municipios miran para el costado, la Provincia acumula papeles en expedientes digitales y los únicos que pagan las consecuencias son los vecinos frentistas que respiran humo tóxico y ven cómo se degrada el suelo de la región día tras día.

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